jueves, 5 de febrero de 2015

El mensaje espiritual de Kazantzakis

   EL MENSAJE ESPIRITUAL DE KAZANTZAKIS.- 

Guillermo R. Gagliardi
 “Querido camarada: de nuevo estoy dominado por el espíritu, pájaro sanguinario y rapaz. Inclinado todo el día sobre el papel, me desgarro y sufro tanto que jamás sabré explicártelo
  NIKOS KAZANTZAKIS, 1883-1957: estamos  ya rememorando, conmovidos, el cincuentenario de su muerte física (2007).  Vive la Literatura hasta  los tuétanos, entrega su sangre, impetuoso, en la Letra. Mente abierta a todos los paisajes físicos y espirituales. Omnívoro, pasional.
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      “La libertad ha sido siempre para mí el fruto más noble del entendimiento humano, el último acto del amor...sé que soy un grano precioso de Dios, un elemento eterno, una llama roja más allá de la lógica en la geometría del Universo”. 
Ama fervorosamente todo lo viviente. Reivindica el  valor del Hombre, de la Personalidad:
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      “Todo cuanto he deseado en esta vida... lo he obtenido porque lo he deseado áspera y ferozmente...”. 
La fuerza de sus sentimientos y de su expresión, impresionan vivamente al lector.  “A veces pienso que mi corazón ha superado la vida y la muerte, veo a todas las personas y cosas efímeras de la tierra con tal pasión, que me parece que desaparecen, ¡que son engullidas por mis ojos!”. Idealista fogoso, en superior tensión espiritual; devora todo lo que vive, con su  mirada dionisíaca, visceral, peculiarmente evangélica.
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      “Celebro saber que hay seres que leen con cierta alegría lo que con el espíritu he tratado de salvar con tantos esfuerzos transmitiéndolo en palabra. No deseo otra recompensa: no puede haberla mayor para un ermitaño”.
Abomina paradigmáticamente del industrialismo, antihumano, envilecedor del ser:
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      “el rostro de nuestra civilización industrial, salvaje, privada de toda dulzura humana, implacable, amarga al contemplar las legiones de hormigas humanas que suben y bajan por las calles, sombrías, apresuradas y sin alegría uno se siente invadido por la angustia. ¿No estará tal vez bajo los efectos de un sueño aterrador?. ¿Estará acaso la humanidad presa de alguna pesadilla colectiva?...”.
Flamea neto su romanticismo libertario ejemplar. Entre quijotesco y nefelibata, el sendero estético es el que eligió  como su destino, habiendo transitado asimismo el ‘VíaCrucis’ de la meditación política y filosófica. Su genio aúna la exaltación del Profeta y el heroísmo del Santo.
Hombre de corazón tierno y bromista como un niño o adolescente. 
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      “Para que una civilización se  mantenga en un nivel elevado, debe establecer armonía entre espíritu y alma. Esta síntesis debe constituir el fin supremo de la lucha actual de la humanidad... En este momento crítico, no existe otra salida. Debemos movilizar todos nuestros recursos para combatir la mentira, el odio, la pobreza y la injusticia. Debemos devolver la virtud a este mundo”. 
Cruzado del Espíritu, cree firmemente que la civilización de posguerra sólo ha de levantarse  sobre sólidas bases morales. Unir el corazón y el intelecto, “todos los seres humanos son hermanos”. Humanista absoluto, idealista  iluminado. Asumió el ‘Otium’ y la ‘Creatio’ con igual actitud pasional y agónica: “Mi alma entera es un grito y mi obra entera es la interpretación de ese grito”.
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      “El problema más metafísico adquiere en mí un cuerpo físico que huele a mar, a tierra, a sudor humano. La Palabra, para alcanzarme, debe convertirse en carne tibia. Sólo comprendo cuando puedo oler, ver y tocar”, “...tenemos el deber, más allá de nuestras preocupaciones personales, más allá de la comodidad de nuestros hábitos, por encima de nosotros mismos, de establecernos una meta y de esforzarnos por alcanzar esta meta, día y noche, desdeñando las risas, el hambre y la muerte. Mejor dicho, no alcanzarla, pues un alma altiva, no bien alcanza su meta, la traslada más lejos. No alcanzarla, sino no detenernos jamás en nuestra ascensión. Es el único medio de dar a la vida nobleza y unidad.”.
Proteico: metafísico, existencialista.., entre el Ser y el Devenir. Beethoveniano, torrencial,  se revela el ritmo de su estilo y la densidad de sus ideaciones.
En su magnífica “Carta al Greco” señala su decisivo contacto con  el filólogo y pensador  Friedrich  Nietzsche (1844-1900), quien ejerció poderosa influencia en su pensamiento: talló en él la energía y crispación que buscaba. 
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      “Al principio me asustó, nada le faltaba: la impudicia y la presunción, un espíritu indómito, la rabia de la destrucción, el sarcasmo, el cinismo, la risa impía, todas las garras, los dientes y las alas de Lucifer. Pero su cólera y su orgullo se había apoderado de mí, el peligro me había embargado, y yo me zambullía en su obra con pasión y espanto, como si penetrara en una selva ruidosa llena de fieras hambrientas y de orquídeas de olor encalabrinante”..
Luego nos trasmitirá su deslumbramiento ante  el  teólogo, médico y músico Albert Schweitzer (1875-1965), “su hermano”,  Alexis Zorba, “el alma más vasta y libre”. ‘Pragma kai   Theoría’ en su vida y su obra.  “il poverello” y  Odysseus (Ulysses),  Buda y Lenin, marcan esa tragicidad pendular de su  esplendente escritura.
El amor por el alma rusa es muy sensible en sus novelas y ensayos. 
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      “El europeo coloca por encima de todo la inteligencia límpida, sumisa a la escala racional de los valores, el ruso coloca por encima de todo el alma, fuerza tenebrosa, rica, compleja, contradictoria, que impulsa al hombre, más allá de la razón, a la pasión violenta e irreflexiva. El ruso forma aún parte de la tierra, está lleno de tierra y de tinieblas cosmogónicas”.  
Esencialmente Kazantzakis es un formidable apologista de la inquietud espiritual, de la llama del entusiasmo. Lo esencial, reflexiona, es “ejercitar el espíritu”, esforzarse en abrir “las puertas cerradas”, en iluminar las tinieblas, en derribar las barreras que empequeñecen, que embrutecen y sofocan,  allanar las estrecheces mentales, romper la sujeción de los espíritus,  “trasponer sin perder aliento las más altas cimas que el hombre puede alcanzar”.
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      “...Si quisiera discernir los hombres que más profundamente han dejado su impronta en mi alma, nombraría quizás a Homero, Buda, Nietzsche, Bergson y Zorba”.
Éste, indómito y sanguíneo, con su amor a la vida, su ingenuidad y primitivismo desmesurados, su corazón virginal, su risa que
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      “cuando brotaba... podía él derribar todos los muros –moral, religión, patria- que el hombre miserable y miedoso, ha erigido a su alrededor para caminar, cojeando, con seguridad, a lo largo de su pobre vida.”.
Su intelecto afírmase en la lectura significativa del filósofo galo: sus eternos conceptos de la Evolución Creadora, el Impulso Vital, la Intuición como conocimiento esencial. Y en la profunda experiencia religiosa en el Monte Athos y su convivencia con otro escritor  neo-helénico,  Anghelos Sikelianós (1884-1951), el fraternal poeta de “El visionario” y “Ditirambo de la rosa”.
Confiere un fin trascendente al Arte: debe liberar al hombre de las falsas morales que traban la expresión de su ser auténtico. En una era de deshumanización, miedos y angustias, las Letras han de ayudar a la ascensión del espíritu a las esferas más transparentes, a construir su  autenticidad. Proclama la movilización de todas las fuerzas luminosas para superar la bestialización. Buscar la independencia del individuo, de la Justicia, de la dignidad de la Persona. Son los perennes motivos de toda su ingente y febril obra ensayística,  narrativa, poética y dramática, sinfonía  grandiosa de aforismos, cartas, traducciones.
El Arte ha de acompañar en este camino de Redención, Responsabilidad y Fuerza de la Esperanza. Se desgarra su alma por imponer a través de su  arte literario, el Bien y la Luz, que es el ámbito por excelencia en que ha de florecer ese “junco pensante” que es el hombre. Su nativa isla de Creta, “antigua, sagrada, orgullosa, amada”, cuna de la cultura Minoica, es el símbolo de esta evolución. “Mi meta cuando escribo no es la belleza, es la redención”.
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      “El alma, aplastada como está por el cuerpo, no puede desplegar libremente sus alas y se ve obligada a seguir a pie los sentidos de la carne”.
Amaremos a ese gusano que se trasforma en mariposa o pez volador. Porque Dios es superación. Hemos de ser hechizados por la Palabra subida, incandescente,  de Jesús, Buda, Homero,  para humanizarnos. Su último, supremo legado artístico: su gigantesca “Odisea”, pletóricos versos henchidos de hermosura, apología de la voluntad y hondos pensamientos. Obra Maestra de la lengua, prodigio de luz, ideal llama del Espíritu. Saca chispas al genio humano,  declara ardiente  Fe en él.
Revela su alma excepcional y la necesidad imperiosa de leerlo,  de tomar contacto con esa obra extraordinaria. Toda ella, un canto a la Libertad y a la evolución del Alma. A la Alegría y a la Virtud. Al  combate leonino por el Bien. A la ética superadora. 
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      “Toda mi vida había luchado por tender a mi espíritu hasta que rechinara, hasta que estuviera a punto de romperse, para crear una gran idea que diera un sentido nuevo a la vida, un sentido nuevo a la muerte, y consolar a los hombres”.
”Libertad o muerte”, Cristo nuevamente crucificado”, “El pobre de Asís”, “La  ultima tentación”, “Ascesis”, “El jardín de las rocas”, “Cristóbal Colón”, “Del monte Sinaí a la isla de Venus”,  “Teseo”, etc., deben ser leídos por el hombre hodierno, para apreciar uno de los mayores monumentos de profesión de fe Espiritualista del siglo XX y testimonio soberano del más alto misticismo y ascesis alcanzados por un escritor y pensador de nuestros días.
No puedo abandonar este  recorrido por páginas tan sublimes, de  impar grandeza, y compartirla:
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      “El que viaje por Grecia viaja de victoria espiritual en victoria espiritual. ..El espíritu ha transitado durante años las piedras griegas, adonde quiera que se vaya se  notan las huellas divinas... la luz de Grecia es netamente espiritual”.
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      “Quiero proseguir, ....agrupar a los ‘servidores del Espiritu’, escritores, artistas, sabios, en una Internacional del Espiritu, por encima de toda política, con el único fin de salvar al espíritu en peligro....El gran sabio, duque de Broglie, ve también claramente el precipicio que bruscamente se ha abierto ante la humanidad: las fuerzas, dice, que se han revelado al hombre, son tan terribles, que podrían hacer estallar nuestro planeta...”.  
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      “Ya no hay fe que someta el odiado yo a un principio elevado por encima del individuo: todos son individualistas, materialistas, adoran la materia y la cantidad, desdeñando la calidad y el espíritu. La fina corteza que ocultaba a la bestia primitiva (la moral, el amor, la belleza), se ha resquebrajado, humea el volcán y la erupción es segura. Avanzamos a un ritmo rápido hacia una terrible colisión de donde saldremos vencidos. Hambre, desnudez y miseria se abatirán sobre la humanidad, que de nuevo, lenta, difícilmente, tratará de levantarse, de organizarse, de recomenzar la marcha. ¿Cual es el buen camino? pregunta el hindú. El camino de Dios. ¿Cuál es el camino de Dios?. La ascensión. La humanidad reanudará la ascensión como Sísifo”.
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      “...si no queremos dejar  que el mundo se aniquile en la nada, debemos liberar también al amor aprisionado en el corazón humano. Es preciso que la fuerza atómica se ponga al servicio del corazón atómico. No olvidemos que la libertad y la paz, se hallan fuera de los marcos de la naturaleza. Ambas son hijas del hombre, engendradas en el sudor y las lágrimas. Mientras el hombre respire en esta tierra, se encontrarán aquí, en vanguardia, compañeras fieles, pero a cada instante están amenazadas. .. La angustia que oprime hoy a todo hombre digno de ese nombre está redoblada por una gran esperanza: más exactamente, por una gran certidumbre; el Mal acaba siempre por sucumbir bajo el todopoderoso, tardío, pero seguro Bien. Si esta ley misteriosa no gobernase el destino humano, el espíritu habría sido hace tiempo vencido por la materia”. 
            “La poesía es lo único que impide que el mundo se pudra”.
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      “..una alegría indomable, tal es la cima más alta a que puede aspirar el hombre”.
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      ”Comencé a escalar la abrupta pendiente de la libertad; liberarse del invasor era la primera etapa; luego liberarse del turco que uno lleva dentro –la ignorancia, la maldad, la envidia, el miedo, la pereza, las ideas brillantes o falsas- finalmente liberarse de los ídolos”.
  •  (Publicación original: 26 noviembre 2009)

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